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Estancia de Jesús María - Museo Jesuítico Nacional

De vino y esclavizados en Jesús María

La Estancia Jesuítica, comprada por la Compañía de Jesús en 1618, se destacó por su producción de vino, sostenida por mano de obra esclava

La Estancia Jesuítica de Jesús María, comprada por la Compañía de Jesús en 1618 para sostener al Colegio Máximo de Córdoba, se destacó por la producción de vino. Desde su compra, los jesuitas aumentaron la cantidad de plantas de vid y a comienzos del siglo XVIII, construyeron el espacio de la bodega y los lagares donde se encontraban las piletas o lagares donde se depositaba el jugo de las uvas. Luego el líquido se trasvasaba a tinajas que se almacenaban en la bodega. El vino no siempre salía bueno y muchas veces se avinagraba.

En Jesús María se produjeron dos tipos vino, uno común de mesa que se bebía en el Colegio Máximo de Córdoba y otras estancias como Alta Gracia o Candelaria, y otro llamado “lagrimilla”. Monseñor Pablo Cabrera afirma en sus investigaciones que el vino lagrimilla fue bebido por el Rey de España a comienzos del siglo XVIII.

Con las ganancias producidas por el vino, en 1732 la Compañía de Jesús de Córdoba ordenó comprar esclavos varones para Jesús María, ya que en la estancia había demasiadas “negras” jóvenes y solteras. Los esclavos eran una fuerza de trabajo indispensable para la estancia, por ello era esencial contar con mujeres y varones que se reprodujeran aumentando la cantidad de mano de obra esclava. De padres esclavos nacían hijos esclavos.

De ese modo, la Compañía de Jesús evitaba tener que comprar los costosos esclavos, favoreciendo la vida familiar por razones morales y religiosas, y arraigándolos en la estancia ya que se evitó separar a las familias por ventas.

Estas fueron estrategias de dominación y control que se usaron con los esclavizados, al tiempo que también existieron los castigos físicos y el cepo, nunca ejecutados por los jesuitas, sino por los capataces.